Suelo mojado, cajas llenas y un turno que no acaba hasta después del cierre
Detrás de la barra, los zapatos de seguridad no son una norma exagerada: de vez en cuando cae un vaso, siempre hay cerveza en el suelo en alguna parte, y los barriles y las cajas no se levantan solos.
Pero un zapato de trabajo clásico pesa unos 820 gramos — y lo levantas miles de veces en una noche movida. Por eso, al llegar el cierre sientes cada paso.