Tus pies no deberían doler después de cada turno
Ya sabes cómo va: fichas la salida, te arrastras hasta el coche y, en cuanto cruzas la puerta, esas botas salen disparadas. El arco del pie dolorido, los talones adoloridos, quizá una ampolla que finges no tener.
Con Shraks, esa rutina se acaba. Apenas notas que las llevas puestas, aunque son zapatos de seguridad completos.